Crónica del Comité Científico de las XLV Jornadas de Economía de la Salud (Sevilla, 17-19 de junio de 2026)

Las XLV Jornadas de Economía de la Salud se celebraron del 17 al 19 de junio en Sevilla bajo un lema, a priori, sencillo: “Datos, evidencia, decisiones: generando valor para la gestión y las políticas sanitarias”. Tres palabras que describen una secuencia aparentemente lógica, pero que probablemente resume uno de los principales problemas de nuestros sistemas sanitarios: conseguir que los datos se transformen en evidencia y que esta, a su vez, se traduzca en decisiones capaces de generar valor.

Nunca habíamos dispuesto de tantos datos. Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de transformar esos datos en conocimiento. Tampoco había sido tan amplia la producción científica destinada a evaluar tecnologías sanitarias, intervenciones, políticas y modelos organizativos. Sin embargo, la realidad muestra que sigue existiendo una distancia considerable entre lo que sabemos y lo que hacemos. Y ese era, en buena medida, el reto que, desde el Comité Científico, queríamos situar en el centro del debate.

Como previa a las Jornadas, se realizó un taller precongresual sobre emulación de ensayos clínicos diana con datos observacionales, impartido por Gonzalo Martínez-Alés y Arce Domingo Relloso, en el que se abordaron fundamentos teóricos y se aplicaron estrategias analíticas para estimar efectos causales en bases de datos reales.

Taller precongresual

Las Jornadas empezaron con la sesión plenaria a cargo de Joaquín Dopazo, dedicada al uso ético y sostenible de los datos clínicos del mundo real para generar nuevo conocimiento, y se clausuraron con la sesión plenaria a cargo de César Hernández, centrada en la evaluación de tecnologías sanitarias en el nuevo contexto geopolítico.

Acto inaugural

El programa científico, que tuvo cinco mesas de ponencias, cuatro sesiones organizadas lideradas por socios de AES, cinco sesiones de los Grupos de Interés de AES, quince mesas de comunicaciones orales, quince sesiones de comunicaciones cortas, presentaciones de libros e informes, transitó por algunos de los principales retos actuales de la economía de la salud, desde los efectos del cambio climático sobre la salud y las cuestiones de equidad hasta los nuevos desafíos derivados de la inteligencia artificial y su regulación. También tuvieron un papel destacado la evolución metodológica de la evaluación de tecnologías sanitarias, el uso de datos de vida real y su aplicación a la gestión sanitaria, así como la incorporación del valor social en la evaluación de las intervenciones.

Un momento especialmente entrañable fue el acto del 40 aniversario de la AES, que contó con la participación de los expresidentes, Carles Murillo, Lluís Bohigas, José Jesús Martín y Juan Manuel Cabasés. Fue una maravillosa y emotiva reunión que nos permitió repasar la evolución de AES desde 1980, recordar hitos y experiencias compartidas, y reflexionar sobre los retos futuros. Fue un espacio cargado de recuerdos, reconocimiento y agradecimiento que puso de manifiesto el valioso legado construido gracias al esfuerzo y compromiso de tantas personas.

Acto 40 aniversario de la AES

Las diez ideas que se presentan a continuación no constituyen las conclusiones oficiales de las XLV Jornadas de Economía de la Salud, sino una síntesis, desde la perspectiva del Comité Científico, de algunos de los principales elementos que estuvieron presentes en la evidencia compartida y en los debates desarrollados durante las jornadas. Son, en definitiva, diez ideas que pretenden contribuir a que la secuencia datos–evidencia–decisiones trascienda el ámbito de las presentaciones y se traduzca en la práctica real.

1. El dato solo adquiere valor cuando responde a una buena pregunta.

Nunca habíamos tenido tanta información ni tanta capacidad para procesarla. Un repositorio mayor o un algoritmo más complejo no corrigen por sí solos sesgos, confusión, problemas de representatividad o baja calidad. La sesión plenaria inaugural y varios trabajos apuntaron al mismo tránsito: del dato disponible al dato útil.

2. La investigación aplicada debería empezar por la decisión.

En demasiados trabajos la “toma de decisiones” aparece en la última frase, y quizá debamos empezar a exigir algo más. En Sevilla se presentaron tanto aportaciones metodológicas como experiencias para convertir información heterogénea en reglas explícitas para asignar recursos. Una de las mesas de ponencias estuvo dedicada a la toma de decisiones basada en datos y evidencia, abordando los datos de vida real para decisiones regulatorias, los atlas de variaciones de práctica médica y análisis federados.

3. La evaluación de tecnologías sanitarias debe acompañar a la tecnología durante todo su ciclo de vida.

La evaluación de tecnologías sanitarias ocupó un lugar central: marcos de valor, armonización europea, datos de vida real, costes de implementación y medicina de precisión. Todo ello empuja hacia una evaluación de tecnologías sanitarias dinámica, como se abordó en la mesa de ponencias “Evolving Methodologies in Health Technology Assessment”. Una tecnología puede llegar con incertidumbre, cambiar su indicación o generar nueva evidencia. Evaluar no debería ser decidir una vez y olvidar, sino adoptar cuando proceda, medir, reevaluar y modificar condiciones de uso cuando sea necesario.

4. Innovar no es incorporar tecnología; innovar es mejorar resultados.

La inteligencia artificial fue uno de los temas recurrentes de las Jornadas, aunque el debate se alejó del habitual entusiasmo tecnológico para abordar también sus implicaciones y riesgos. La inteligencia artificial incorpora problemas específicos de gobernanza, responsabilidad, privacidad, calidad de los datos y regulación. Las Jornadas dedicaron una mesa de ponencias específica a los retos jurídicos, éticos y regulatorios de la inteligencia artificial sanitaria, incluyendo la gobernanza jurídica de los datos, los espacios de datos y la regulación de productos sanitarios basados en IA.

5. La equidad no es una nota al pie de la eficiencia.

Sevilla nos recuerda que eficiencia y equidad pueden analizarse conjuntamente. La mesa de ponencias dedicada a “Equidad en salud: de los mecanismos causales a las políticas públicas” abordó precisamente la relación causal entre posición socioeconómica y salud, las desigualdades de acceso, utilización y protección financiera y las consecuencias de las políticas que restringen el acceso sanitario.

6. Gestionar también es evaluar.

Probablemente, esta sea una de las enseñanzas más importantes para acercar la economía de la salud a la realidad asistencial. Evaluamos medicamentos y tecnologías sanitarias con métodos cada vez más sofisticados, pero seguimos tomando numerosas decisiones organizativas, presupuestarias y de gestión con información mucho más limitada. Las comunicaciones presentadas en Sevilla mostraron aplicaciones muy concretas: priorización de inversiones, obsolescencia tecnológica, evaluación multidimensional del desempeño, listas de espera, gestión presupuestaria, costes por paciente, cuadros de mando o evaluación de servicios sanitarios.

7. El valor sanitario se produce más allá del presupuesto sanitario.

El sistema sanitario no termina en la puerta del hospital ni del centro de salud. Cuidados de larga duración, dependencia, salud mental, productividad laboral, atención informal y determinantes sociales ocuparon una parte sustancial de las comunicaciones presentadas.

8. El cambio climático ya es un problema de gestión sanitaria.

La relación entre temperatura, vulnerabilidad y salud está suficientemente establecida como para que la siguiente pregunta sea inevitable: ¿qué políticas de adaptación funcionan, para quién y a qué coste? La mesa de ponencias sobre cambio climático pasó precisamente del análisis de los factores de vulnerabilidad a la efectividad de las medidas de adaptación y a la utilización de modelos de impacto para informar políticas públicas.

9. La calidad institucional y la comunicación forman parte de la infraestructura de la evidencia.

La evidencia compite con percepciones, intereses, mensajes simples y desinformación. La sesión del Grupo de Interés PolicyAES abordó cómo se construyen las demandas y preferencias sobre la sanidad, abordando bulos, desinformación y expectativas infundadas.

Esto introduce una responsabilidad adicional para quienes producimos evidencia. No basta con que el resultado sea metodológicamente correcto. Debemos ser capaces de explicarlo, comunicar la incertidumbre, hacer transparentes los conflictos de interés y construir instituciones creíbles.

10. La evidencia completa su recorrido cuando cambia un proceso y volvemos a medir.

La mejor evidencia sirve de poco si no sabemos implementarla. Quizá esta sea la idea final que engloba las otras nueve. Pasar de la evidencia a la política requiere instituciones, incentivos, liderazgo, profesionales, información y capacidad de implementación. Y exige también aceptar algo incómodo: decidir significa priorizar. La sesión plenaria de clausura situó, además, estas decisiones en un marco aún más complejo al abordar la política farmacéutica y la evaluación de tecnologías sanitarias en el nuevo contexto geopolítico.

Lo que debería quedar después de Sevilla

Como Comité Científico, no medimos el éxito de estas Jornadas únicamente por la calidad de las sesiones o la riqueza de las comunicaciones. Nos gustaría pensar que el verdadero rendimiento de una reunión científica empieza cuando termina: si una administración modifica un criterio de priorización, si un hospital deja de medir solo actividad y empieza a medir resultados, si una innovación se financia con un plan para resolver su incertidumbre, si una desigualdad deja de considerarse inevitable, o si una práctica de escaso valor se abandona.

Como presidente del Comité Científico quiero reconocer el trabajo del Comité Organizador presidido por Ana Magdalena Vargas Martínez, de la Junta Directiva, de la Secretaría Técnica y de todas las personas que revisaron, moderaron, presentaron y debatieron en Sevilla.

Por supuesto, quiero agradecer especialmente a mis compañeros del Comité Científico, María Luz González Álvarez, Salvador Peiró Moreno, Miquel Serra Burriel, Myriam Soto Ruiz de Gordoa y Alexandrina Stoyanova. Su compromiso, dedicación y generosidad a lo largo de todo el proceso han sido fundamentales para garantizar la calidad científica de las Jornadas. Más allá del trabajo realizado, quiero destacar el excelente ambiente de colaboración que hemos compartido y las ganas de construir juntos un programa sólido y atractivo. Ha sido un verdadero placer trabajar con un equipo tan implicado.

Comité Científico

¡Nos vemos en Vigo en las próximas Jornadas!

Francisco Jódar Sánchez, en nombre del Comité Científico de las XLV Jornadas AES.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *