Crónica del Comité Organizador de las XLV Jornadas de Economía de la Salud. Sevilla 17-19 de junio de 2026

Cuando desde la Asociación de Economía de la Salud se planteó que Sevilla acogiera las XLV Jornadas AES, sabíamos que teníamos por delante un reto importante, pero también una oportunidad extraordinaria. Organizar unas Jornadas AES siempre es un privilegio y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Lo es porque supone abrir las puertas de nuestra ciudad y de nuestras instituciones a una comunidad científica y profesional con la que compartimos mucho más que un ámbito de conocimiento: una forma de entender la economía de la salud como una herramienta al servicio de mejores decisiones y de un sistema sanitario más sostenible y equitativo.

Además, volver a Sevilla tenía un significado especial. Las Jornadas AES regresaban a la ciudad 42 años después de aquellas IV Jornadas, celebradas en 1984 bajo el lema «Aspectos económicos de la reforma sanitaria». Cuatro décadas después, los desafíos han cambiado, pero permanece la necesidad de aportar evidencia para orientar las decisiones. En esta ocasión, el lema elegido —«Datos, evidencia, decisiones: generando valor para la gestión y las políticas sanitarias»— reflejaba precisamente esa preocupación: cómo transformar la enorme cantidad de información disponible en conocimiento útil y, sobre todo, en mejores decisiones para la ciudadanía.

Temíamos que las altas temperaturas de Sevilla pudiesen ser un hándicap, pero, por suerte, seguramente también por el excelente programa que confeccionó el Comité Científico y por el atractivo natural de la ciudad, se superó la barrera de los 300 congresistas.

Durante los meses previos a las Jornadas fuimos comprobando que el lema no podía ser más oportuno. Los datos de vida real, la inteligencia artificial, la medicina de precisión, los nuevos modelos de evaluación y la necesidad de integrar evidencia de muy diferentes fuentes atravesaban buena parte del programa. Pero también aparecían cuestiones tan esenciales como la ética, la gobernanza de los datos, la coordinación sanitaria, la equidad, la sostenibilidad y la necesidad de comunicar mejor la evidencia en un contexto de creciente desconfianza hacia la ciencia. El programa acabó configurándose como un buen reflejo de la diversidad y la riqueza de nuestra disciplina.

Y llegó el 17 de junio.

La Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad de Sevilla se convirtió durante tres días en punto de encuentro de economistas de la salud, investigadores, profesionales sanitarios, gestores, responsables de políticas públicas y representantes de otros ámbitos relacionados con la salud. La acreditación, los reencuentros, las conversaciones que se retoman después de meses —o años— y esa mezcla tan característica de expectación y familiaridad que acompaña a cada edición de las Jornadas marcaron el comienzo de tres días intensos.

Especialmente estimulante fue comprobar cómo los grandes debates de la disciplina podían abordarse desde perspectivas muy diferentes. En una misma jornada convivieron la investigación metodológica, la experiencia de los gestores y profesionales sanitarios, la perspectiva de las políticas públicas y la visión de quienes finalmente deben beneficiarse de las decisiones que tomamos. Esa diversidad constituye, probablemente, una de las mayores fortalezas de las Jornadas AES.

No podemos olvidar tampoco la Jornada Técnica celebrada unos meses antes, el 6 de marzo, en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS). Bajo el título «Evaluación de tecnologías sanitarias: aportaciones de la IA y la medicina de precisión», se permitió anticipar algunos de los debates que posteriormente ocuparían un lugar destacado en las Jornadas. Reunir las perspectivas técnicas, económicas, gestoras, clínicas, jurídicas, metodológicas y de los pacientes fue una buena muestra del espíritu interdisciplinar que queríamos trasladar a las XLV Jornadas AES.

Algo parecido ocurrió con el taller precongresual del 16 de junio, dedicado a la emulación de ensayos clínicos con datos observacionales. La combinación de fundamentos metodológicos y aplicación práctica en RStudio permitió acercar una metodología cada vez más relevante para la investigación en salud a quienes participaron en esta actividad previa.

Pero unas Jornadas AES son mucho más que un programa científico. Son también los cafés entre sesiones, las conversaciones improvisadas en los pasillos, los encuentros entre investigadores de distintas generaciones, las discusiones que continúan cuando la mesa ya ha terminado, las comidas compartidas y los paseos por una ciudad que durante unos días pasa a formar parte de la experiencia del congreso.

Y Sevilla, en este sentido, nos lo puso fácil.

Acoger las Jornadas en la Universidad de Sevilla nos permitió reunir ciencia y patrimonio en un escenario particularmente especial. La propia sede institucional de la Universidad, la Real Fábrica de Tabacos —actual Rectorado—, en cuyo Paraninfo y Patio de la Fuente llevamos a cabo el Acto y Cóctel de Bienvenida en la tarde-noche del miércoles, recuerda la larga relación de Sevilla con la actividad económica, social y productiva, y con la transformación de la sociedad. En una ciudad con una historia tan rica, hablar de datos, innovación, políticas públicas y futuro sanitario adquiría, de alguna manera, una dimensión adicional: la de comprobar cómo el conocimiento se construye siempre sobre lo que hemos aprendido antes. Cabe destacar las sabias palabras que nos brindó el Dr. Andrés Luque Teruel, Vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad de Sevilla, en representación de la Rectora, acerca de la diferencia entre una copia y una réplica de una obra. Agradecer las palabras igualmente y el acompañamiento de D. Luis Miguel Rodríguez Estacio, Jefe de Servicio de Promoción de la Salud del Ayuntamiento de Sevilla, en dicho Acto de Bienvenida.

Previo a este Acto y Recepción de Bienvenida, disfrutaron unos 120 congresistas de un Paseo Guiado desde la Torre del Oro hasta el Rectorado de la Universidad de Sevilla. El programa social terminó el jueves con la cena oficial en el Restaurante Río Grande junto al río, que nos permitió disfrutar de unas vistas inmejorables de la ciudad con la Torre del Oro y la Giralda dándose la mano.

Desde el lado de la organización, estas Jornadas también nos han permitido comprobar, una vez más, que detrás de cada sesión, cada acreditación, cada sala preparada y cada detalle que parece sencillo para quien asiste hay muchas horas de trabajo y muchas personas implicadas.

Por eso queremos agradecer, en primer lugar, a la Universidad de Sevilla y, muy especialmente, a la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología, su acogida y colaboración. La celebración de unas jornadas de estas características requiere una infraestructura y una coordinación que con frecuencia pasan inadvertidas para los asistentes, precisamente cuando funcionan bien. Personal de administración y servicios, mantenimiento, apoyo técnico, protocolo y tantos otros profesionales han contribuido a que durante estos días todo estuviera preparado.

Nuestro agradecimiento se extiende también a las entidades colaboradoras, patrocinadoras y financiadoras que han apoyado las XLV Jornadas AES: la Escuela Andaluza de Salud Pública, FEDEA, SESPAS, la Cátedra de Economía de la Salud de la Universidad de Málaga, el Colegio de Economistas de Sevilla y las entidades patrocinadoras que han hecho posible complementar el esfuerzo organizativo y ofrecer un programa de estas características.

Y, por supuesto, queremos destacar la colaboración permanente de la Junta Directiva de AES y de la Secretaría Técnica. La experiencia acumulada por AES en la organización de sus Jornadas es un apoyo fundamental para quienes asumimos la responsabilidad de organizar una edición. Muchas decisiones que desde fuera pueden parecer sencillas esconden meses de trabajo, y contar con quienes conocen bien el proceso permite afrontar los problemas con mayor serenidad y aprender durante el camino.

Una mención especial merece el Comité Científico, presidido por Francisco Jódar Sánchez e integrado por María Luz González Álvarez, Salvador Peiró Moreno, Miquel Serra Burriel, Myriam Soto Ruiz de Gordoa y Alexandrina Stoyanova. La coordinación entre los Comités Científico y Organizador ha sido esencial para conseguir que el contenido científico y la logística avanzaran de manera acompasada.

Y llegamos al agradecimiento que probablemente nos resulta más difícil expresar, porque hablamos de quienes han compartido directamente el trabajo de estos meses.

El Comité Organizador ha estado formado por Ana Magdalena Vargas Martínez, como presidenta, y por Juan Antonio Blasco Amaro, Jaime Espín Balbino, Ángel Fernández Pérez, Leticia García Mochón, Antonio Gutiérrez Pizarraya, Sergio Márquez Peláez, Emma Motrico Martínez y Marta Trapero Bertrán.

A todos ellos, gracias.

Gracias por las reuniones, por las ideas, por las horas dedicadas cuando el calendario parecía acelerarse, y, sobre todo, por mantener durante todo el proceso la convicción de que las Jornadas debían estar a la altura de lo que la comunidad AES esperaba de ellas.

Organizar un congreso es, en buena medida, aprender a trabajar con personas muy diferentes y a confiar en que cada una hará su parte. En ese sentido, uno de los mayores aprendizajes de estas XLV Jornadas ha sido comprobar que la suma de pequeñas tareas acaba construyendo algo mucho más grande. El resultado final no pertenece a una sola persona ni siquiera a un solo comité: pertenece a todos quienes, de una manera u otra, hicieron posible que Sevilla acogiera durante tres días a la comunidad AES.

Y entonces llegó el momento de la despedida.

Después de meses de preparación, el tiempo de las Jornadas pasó mucho más deprisa de lo que nos hubiera gustado. De repente, las aulas quedaron vacías, desaparecieron las acreditaciones de las mesas, se desmontaron los espacios y los pasillos volvieron a recuperar su ritmo habitual. Para quienes hemos estado detrás de la organización queda esa curiosa sensación de alivio por haber llegado al final, mezclada con la nostalgia de que aquello que durante tantos meses ocupó buena parte de nuestro tiempo ya forma parte del pasado.

Pero también queda algo más importante: la satisfacción de haber contribuido a mantener vivo un espacio de encuentro, debate y generación de conocimiento.

Las XLV Jornadas AES nos han recordado que los datos pueden ser extraordinariamente valiosos, pero que su verdadero potencial aparece cuando se convierten en evidencia y cuando esa evidencia ayuda a tomar mejores decisiones. Nos han recordado también que la Economía de la Salud necesita dialogar con muchas otras disciplinas y, sobre todo, con quienes gestionan, trabajan y utilizan el sistema sanitario.

Nos quedamos, por tanto, con muchas ideas, muchas preguntas y algunos aprendizajes que esperamos que continúen después de estas Jornadas. Porque si algo caracteriza a AES es precisamente esa capacidad de convertir tres días de encuentro en una conversación que continúa mucho después de que se cierre la última sesión.

Queremos terminar agradeciendo a todas las personas que viajaron hasta Sevilla, que presentaron sus trabajos, participaron en los debates, moderaron sesiones, hicieron preguntas, compartieron experiencias o simplemente aprovecharon estos días para reencontrarse con colegas y amigos.

Sin vosotros, las Jornadas no tendrían sentido.

Para el Comité Organizador ha sido un privilegio abrir las puertas de Sevilla y acompañaros durante estos días.

Nos llevamos Sevilla en la memoria y dejamos el testigo preparado para las próximas Jornadas en Vigo.

Gracias por haber formado parte de las XLV Jornadas AES.

Nos vemos en la próxima edición.

Comité Organizador de las XLV Jornadas de Economía de la Salud

Sevilla, 2 de septiembre de 2026

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una idea sobre “Crónica del Comité Organizador de las XLV Jornadas de Economía de la Salud. Sevilla 17-19 de junio de 2026”