Y volvimos a encontrarnos. Compartiendo conversación, reflexión y debate más allá de la pantalla que durante los últimos años han colonizado buena parte de nuestra actividad profesional. Esta vez, el punto de encuentro fue el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), que acogió el pasado 6 de marzo de 2026 la Jornada Técnica de la Asociación de Economía de la Salud (AES) titulada “Evaluación de Tecnologías Sanitarias: aportaciones de la IA y la medicina de precisión”.
Entrada del Instituto de Biomedicina de Sevilla – IBiS
Una jornada intensa, dinámica y especialmente oportuna, organizada para debatir sobre cómo la inteligencia artificial (IA), la medicina de precisión y la ciencia de datos están comenzando a transformar —y probablemente redefinir— la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) y la propia toma de decisiones en el sistema sanitario.
Como maestros de ceremonia, Antonio Gutiérrez Pizarraya y Marta Trapero Bertran, que condujeron las mesas con un estilo cercano, ágil y riguroso, favoreciendo el diálogo entre disciplinas y aportando contexto a unas intervenciones ricas en matices.
Antonio Gutiérrez Pizarraya (AETSA) fue el encargado de moderar la primera mesa de experiencias. Marta Trapero Bertran (Universitat de Lleida) condujo posteriormente la mesa de debate multidisciplinar que incluía, además, la visión del paciente.
Primera mesa: experiencias aplicadas, datos y medicina de precisión
La primera parte de la jornada se centró en experiencias concretas relacionadas con salud digital, análisis de datos y medicina personalizada. Una sesión que permitió visualizar cómo muchas de estas herramientas ya no pertenecen al terreno de lo futurible, sino que forman parte creciente de la realidad asistencial y de investigación.
Participaron: Miguel Ángel Armengol (Laboratorio de Ciencia de Datos de la Fundación Progreso y Salu); Alberto Moreno Conde (Unidad de Innovación y Análisis de Datos del Hospital Universitario Virgen Macarena, y grupo de Salud Digital e Inteligencia Artificial del IBiS); Miguel Giráldez Álvarez (Unidad de Innovación y Análisis de Datos del Hospital Universitario Virgen Macarena); María Dolores Peláez Aguilera (grupo ASIA de la Universidad de Jaén); María José Serrano (Programa Andaluz de Medicina de Precisión (PANMEP)).
Primera mesa de la jornada técnica
Las intervenciones dibujaron un escenario donde la IA comienza a incorporarse progresivamente a la práctica clínica, a la investigación biomédica y a la gestión sanitaria. Ciencia de datos, algoritmos predictivos, integración de biomarcadores, interoperabilidad de sistemas y explotación de datos clínicos fueron apareciendo a lo largo de las distintas presentaciones.
Pero más allá del entusiasmo tecnológico, varias ideas atravesaron de forma constante la mesa: la necesidad de disponer de datos de calidad, la regulación de la IA en dispositivos médicos y software, la importancia de validar los modelos utilizados y, especialmente, la obligación de evaluar si estas innovaciones generan realmente valor en salud y mejoras organizativas tangibles.
Se habló también de colaboración entre instituciones, de infraestructuras compartidas y de cómo la medicina de precisión exige nuevas formas de producir y utilizar evidencia científica. Todo ello acompañado de una pregunta de fondo que sobrevoló buena parte de la sesión: ¿están preparados los sistemas de evaluación tradicionales para tecnologías que evolucionan continuamente?
Segunda mesa: una ETS en transformación
Tras la pausa, Marta Trapero Bertran moderó la segunda mesa de debate, orientada a ofrecer una mirada multidisciplinar sobre los desafíos que la IA y la medicina de precisión plantean a la ETS.
La mesa reunió perfiles muy diversos: Carlos Loucera Muñecas, desde la perspectiva de las ciencias de la computación y la inteligencia artificial; José Jesús Martín Martín, referente académico en economía de la salud; Tomás Urda Valcárcel, aportando la visión gestora y clínica; Enrique de Álava Casado, desde el ámbito de la anatomía patológica y la medicina de precisión; Nuria Garrido Cuenca, especialista en derecho sanitario y bioética; Patricia García Sanz, investigadora en ETS; y María Ángeles Marín, paciente y vicepresidenta de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón, incorporando la visión de pacientes.
Segunda mesa de la jornada técnica
Esa diversidad fue, precisamente, una de las mayores fortalezas, ya que la conversación transitó constantemente entre lo técnico, lo metodológico, lo clínico, lo ético y lo organizativo.
Proponemos ampliar un poquito el tema de los pacientes:
La incorporación de la perspectiva de pacientes recordó que el valor de estas tecnologías no puede definirse exclusivamente desde métricas técnicas, económicas o regulatorias. Cuestiones como la comprensibilidad de las recomendaciones, la confianza en el uso de los datos, la aceptabilidad de los riesgos, el acceso equitativo a pruebas avanzadas y la relevancia de los desenlaces para la vida cotidiana de las personas afectadas deben formar parte explícita de la evaluación.
Se debatió sobre la dificultad de evaluar algoritmos que aprenden y evolucionan, sobre los sesgos derivados de los datos de entrenamiento y sobre la necesidad de garantizar transparencia y explicabilidad en los sistemas de IA utilizados en salud. Desde la economía de la salud se planteó además un reto especialmente relevante: cómo adaptar los marcos clásicos de evaluación económica y coste-efectividad a tecnologías altamente segmentadas, dirigidas a subgrupos pequeños de pacientes y sustentadas en evidencia dinámica.
La dimensión ética y jurídica ocupó un lugar central en el debate. La gobernanza del dato, la privacidad, el consentimiento, el acceso equitativo y el riesgo de ampliar desigualdades fueron cuestiones recurrentes durante toda la mesa. En este sentido, se coincidió en que el avance de la IA y la medicina de precisión exigirá mecanismos sólidos de gobernanza y una visión global del sistema sanitario.
Otro de los consensos fue que la IA no puede entenderse como un sustituto del criterio clínico ni del juicio evaluador, sino como una herramienta de apoyo que debe integrarse en procesos transparentes y centrados en el valor para pacientes y sistema sanitario.
Este debate se produjo en un momento especialmente relevante para Europa. La entrada en aplicación del Reglamento europeo de ETS, el despliegue progresivo del AI Act y el desarrollo del Espacio Europeo de Datos Sanitarios están configurando un nuevo entorno para la evaluación, regulación y uso secundario de los datos en salud.
En este contexto, la ETS de IA y medicina de precisión no puede limitarse a trasladar mecánicamente los esquemas tradicionales de evaluación. En estas tecnologías cobran especial importancia la calidad y representatividad de los datos, la reproducibilidad de los modelos, la gestión de la incertidumbre, la actualización de los algoritmos, la evidencia generada tras la adopción y la evaluación del impacto organizativo.
La pregunta evaluadora, de hecho, se vuelve más compleja. No basta con determinar si una tecnología funciona o es eficaz. Es necesario analizar en qué condiciones genera valor, para qué pacientes, con qué garantías de seguridad, equidad, transparencia y sostenibilidad, si mejora la toma de decisiones clínicas, si puede implementarse en el contexto local, si sus resultados pueden auditarse y cómo debe monitorizarse una vez incorporada en la práctica asistencial.
De las intervenciones emergieron cinco ideas transversales: 1) no hay IA clínicamente útil ni medicina de precisión evaluable sin datos de calidad, interoperables, trazables y gobernados bajo reglas claras; 2) la validación de los algoritmos no puede limitarse al rendimiento técnico inicial, sino que debe incorporar validez externa, impacto clínico, sesgos, aceptabilidad y monitorización en uso real; 3) la ETS deberá adaptarse a tecnologías dinámicas, con ciclos de actualización más rápidos que los de las tecnologías convencionales; 4) la medicina de precisión tensiona los marcos clásicos de evaluación económica, desplazando la toma de decisiones hacia subgrupos cada vez más pequeños, biomarcadores, trayectorias clínicas y evidencia frecuentemente incompleta; 5) la equidad, la transparencia y la participación de pacientes deben incorporarse como criterios sustantivos de valor.
Datos, evidencia y decisiones
A lo largo de la jornada aparecieron de manera reiterada estos tres conceptos, conectados directamente con el lema de las próximas Jornadas AES: “Datos, evidencia y decisiones: generando valor para la gestión y las políticas sanitarias”.
La ETS afronta hoy una transformación evidente. Frente a modelos evaluativos construidos históricamente sobre evidencias relativamente estables, las nuevas tecnologías obligan a pensar en procesos más dinámicos, adaptativos y continuos. Evaluaciones en tiempo real, evidencia del mundo real, seguimiento post-adopción y monitorización constante de resultados fueron algunos de los elementos señalados como imprescindibles.
También se insistió en reforzar la colaboración interdisciplinar. Economistas de la salud, clínicos, ingenieros, metodólogos, juristas, gestores y pacientes deberán trabajar de forma mucho más integrada para responder a desafíos que difícilmente podrán abordarse desde compartimentos estancos.
Un debate que continúa
La jornada concluyó con numerosas preguntas del público centradas en grandes desafíos de la evaluación sanitaria: la regulación de la inteligencia artificial, su implementación práctica en los sistemas de salud, la sostenibilidad financiera, el acceso equitativo a la innovación y la capacidad real de las organizaciones sanitarias para incorporar tecnologías cada vez más complejas y costosas.
Una de las principales fortalezas de la sesión residió en su capacidad para combinar rigor metodológico, reflexión crítica y aplicabilidad práctica. El debate se mantuvo vivo, dinámico y marcadamente participativo, reflejando hasta qué punto estas cuestiones han dejado de ser debates de futuro para convertirse en desafíos inmediatos. Pero la conversación no terminó al cierre de la jornada, sino que quedó abierta como una de las líneas de trabajo centrales para la economía de la salud y la evaluación sanitaria en los próximos años.
La Jornada Técnica funcionó como una antesala de las XLV Jornadas AES, que se celebrarán en Sevilla del 17 al 19 de junio. Como señaló en el cierre de la sesión Pilar Pinilla, presidenta de AES, esta jornada ha sido solo un appetizer de las conversaciones y debates que continuarán desarrollándose en Sevilla.
Presidenta de AES, Pilar Pinilla, y Presidenta del comité organizador de las XLV Jornadas AES – Sevilla, Ana Vargas
Esta entrada ha sido elaborada por el equipo de autoría en nombre de la junta directiva de AES.

